Siete semanas que duelen más de lo que parece
Hay lesiones que se leen en un titular y pasan. Y hay otras que te obligan a parar, releer y pensar en el calendario. La de Xavi Espart es de las segundas. El centrocampista del FC Barcelona sale del Clásico con un problema de tobillo y el club confirma que estará fuera unas siete semanas. Siete semanas no es una eternidad, pero en este momento de la temporada es un golpe seco.
Lo que más me preocupa no es solo la ausencia en sí. Es el contexto. Hansi Flick llega a esta parte de la temporada con el vestuario tocado, con una defensa diezmada y con jugadores que llevan demasiados minutos encima. Perder a un futbolista más, justo cuando el equipo necesita rotaciones inteligentes, es una mala noticia que nadie quería leer.
Una entrada que no fue un accidente
La jugada que apartó a Espart del campo tiene nombre y apellido: Aurélien Tchouaméni. El centrocampista del Real Madrid llegó a una disputa dura y el tobillo del jugador azulgrana sufrió el daño. No hablo de intención, porque no soy quién para acusar a nadie sin pruebas. Sí hablo de que el fútbol de alto nivel tiene estas facturas, y que el Barça las paga cada vez más caro.
Y aquí viene mi opinión, que quizá no guste a todos. El equipo lleva semanas perdiendo piezas, y cada baja obliga a improvisar. Cuando improvisas en la defensa, el margen de error se reduce a casi nada. Y en el Clásico, con Kylian Mbappé en el área, ese margen ya no existe.
Qué se pierde Barcelona
Espart no es un nombre de cartel, pero es el tipo de jugador que da equilibrio. Corre, tapa huecos y le da al técnico una alternativa cuando el partido se pone espeso. Su ausencia abre la puerta a más minutos para canteranos y para jugadores que no estaban en los planes de la semana. Algunos de ellos podrían aprovechar la oportunidad. Otros podrían pagar la inexperiencia.
En las próximas semanas el equipo tendrá que jugar contra rivales de alto nivel, con el Atlético de Madrid en el horizonte. Ahí se verá si el plantel tiene profundidad real o si la lista de bajas sigue creciendo como una bola de nieve.
Lo que viene
Flick tendrá que decidir si mueve fichas dentro del mismo sistema o si cambia el dibujo. Yo apostaría por lo segundo, porque el equipo no puede seguir dependiendo de soluciones de emergencia. El tobillo de Espart se recuperará, pero el aprendizaje de estas semanas tiene que servir para algo más que para llenar una ficha médica.
Siete semanas. Cuarenta y nueve días de espera para un futbolista y de incertidumbre para una afición que ya sabe lo que es mirar la clasificación con el ceño fruncido. Esperemos que el Barça responda, porque el calendario no va a esperar a nadie.
Para terminar
El Barça necesita recuperar piezas y, sobre todo, necesita que los que están sanos den un paso al frente. Espart se perderá los próximos partidos. El resto del equipo no puede permitirse perder también la cabeza.
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