Un trámite con cara de examen para los suplentes
El Barça cerró la fase regular con una victoria por 11-0 frente al Lučenec, en un partido que sirvió más para mirar al banquillo que para sacar conclusiones sobre el once titular. Hansi Flick dejó a buena parte de sus habituales en el descanso de la semana y el equipo respondió con una pegada de equipo grande.
Once goles en campo rival dicen mucho del nivel del rival, pero también de la actitud de un grupo que no se relajó ni con el marcador ya decidido. Esa es la parte que me interesa. Cuando la competición aprieta, la gente quiere ver quién responde. Y aquí hubo muchos que respondieron.
Lo que hay que rescatar
Lo primero es el reparto de goles. Un 11-0 no se construye con una sola estrella. Se construye con extremos que desbordan, con centrocampistas que llegan desde segunda línea y con un delantero que aprovecha cada balón que cae en el área. Eso es un síntoma de plantilla profunda, algo que el club necesitará cuando lleguen las semanas de calendario apretado.
Lo segundo es el ritmo. El equipo presionó alto, recuperó rápido y no dejó que el Lučenec tuviera ni una contra que le diera esperanza. Es fácil hacer eso con un rival modesto. Lo difícil es mantener la concentración durante 90 minutos sin que el partido se convierta en un paseo.
Qué nos dice esto de cara al futuro
Yo no me fío de las goleadas contra equipos de categoría inferior. Hemos visto demasiadas veces cómo un 8-0 se convierte en un 2-2 la semana siguiente. Pero sí creo que este tipo de partidos sirven para que jugadores con menos minutos encuentren confianza y para que el entrenador tenga datos reales sobre quién puede rotar sin que el equipo pierda intensidad.
La fase regular queda atrás. Ahora toca competir en serio, y el Barça llega con la sensación de que la plantilla tiene más fondo del que muchos pensaban. Esa es la mejor noticia de la noche.
- Resultado: Lučenec 0-11 FC Barcelona, cierre de la fase regular.
- Protagonista del mensaje: Hansi Flick, que dio minutos a jugadores con menos protagonismo.
- Lectura: profundidad de plantilla y una pegada que no se apagó ni con el partido resuelto.
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