Hay goleadas que se disfrutan y otras que se sufren de lo cómodas que resultan. El Barça femenino pasó por Dinamarca como quien cruza el pasillo de casa, y el 8-0 ante el HB Køge deja claro que la distancia entre ambos equipos fue enorme.
Un partido que se decidió pronto
Con Aitana Bonmatí dirigiendo el medio y las atacantes moviendo la pelota con velocidad, el conjunto azulgrana empezó a golpear desde el primer cuarto de hora. El HB Køge intentó resistir con orden, pero cada balón recuperado acababa en una jugada de peligro para la portería danesa.
Lo más llamativo no fue solo el marcador. Fue la sensación de control absoluto. Las jugadoras blaugranas dominaron los tiempos, cambiaron de ritmo cuando quisieron y no pasaron apuros en defensa.
Lo que dejó el partido
Hay que ser justos con el rival. El HB Køge se jugaba mucho en su estadio, un escenario que para muchas de sus jugadoras era el partido más grande del año en Dinamarca, y aun así no logró frenar la maquinaria de Pere Romeu. El entrenador tuvo que ver cómo su equipo se rompía poco a poco.
Para el Barça, el encuentro sirvió para dos cosas. La primera, sumar tres puntos y aproximarse a la siguiente fase de la Champions League femenina con margen. La segunda, dar minutos de rodaje a varias jugadoras que venían con menos protagonismo y que respondieron con soltura.
Mi lectura
Ser sinceros: una goleada así no garantiza nada en Europa. Los cruces de eliminatoria son otra historia, y el Barça lo sabe mejor que nadie. Pero sí confirma que el proyecto femenino está en un momento de madurez, con una plantilla profunda y capaz de mantener el nivel incluso cuando la competición aprieta.
Lo que me preocupa es otra cosa: que el equipo se relaje cuando el rival no le da problemas. En Champions, las rachas se pierden en una semana. Por eso el mensaje para el cuerpo técnico tiene que ser claro: celebrar la victoria, pero seguir corriendo como si el marcador fuera 0-0 hasta el último minuto.
Lo que viene
El calendario no da tregua y el equipo deberá mantener la concentración en los próximos compromisos de liga y Europa. Si el Barça femenino consigue repetir este nivel fuera de casa, las rivales empezarán a preguntarse cómo frenar a un equipo que parece jugar siempre con ventaja.
