Un calendario que no perdona
El Barça visita el Sánchez-Pizjuán dentro de la jornada 7 de LaLiga, y el partido llega en un momento en el que cada punto pesa el doble. Hansi Flick necesita que su equipo recupere la solidez que se le escapó en las últimas semanas. No es un examen cualquiera. Es uno de esos encuentros que te dicen cómo está de verdad un equipo.
El Sevilla no es un rival que regale nada. Es un equipo incómodo, que pelea cada balón y que aprovecha los errores del rival con la rapidez de quien sabe que tiene poco margen. Recibir en Nervión siempre es una trampa para los grandes, y el Barça lo sabe de sobra.
Lo que tiene que hacer el Barça
Lo primero es el control del centro del campo. Pedri González y Gavi, cuando están bien, dan a Flick esa sensación de dominio que hace que el rival se canse sin tocar el balón. Si ese bloque no gana la batalla en la medular, el partido se convierte en una carrera de obstáculos.
Lo segundo es la defensa. Ronald Araújo y Pau Cubarsi han demostrado que pueden sostener una línea alta, pero también han mostrado que, cuando se rompe la estructura, el equipo sufre. En Sevilla no hay espacio para sustos. Un despiste en la salida puede costar el partido en cinco minutos.
Mi opinión
Me gusta el Barça de Flick cuando juega con paciencia y con la presión bien organizada. Me preocupa cuando empieza a precipitarse, cuando los centrales se quedan solos y los laterales suben sin cobertura. Lo he visto demasiadas veces esta temporada como para pensar que es casualidad.
Lamine Yamal, si está en su mejor versión, puede desequilibrar a cualquier defensa del LaLiga. Robert Lewandowski, aunque ya no sea el de hace unos años, sigue siendo el hombre que obliga a los centrales a mirar siempre por encima del hombro. Si el equipo juega con esa combinación de ritmo y profundidad, el Sevilla tendrá problemas.
Pero el fútbol no siempre premia al que juega mejor. A veces gana el que sufre más y el que no se rinde cuando el partido se pone feo. Esa es la lección que el Barça tiene que aprender antes de viajar a Andalucía.
Lo que queda en el aire
Ganar en Sevilla no sería una hazaña, pero sí una señal. Perder, en cambio, abriría preguntas incómodas sobre la plantilla, sobre el juego y sobre el clima interno del vestuario. Flick tiene la oportunidad de demostrar que su equipo puede competir en cualquier campo, incluso cuando las cosas no salen como se esperaba.
Lo que pase en Nervión será una pista importante para entender en qué punto está el Barça de cara a lo que viene. Y eso, en esta temporada, ya es mucho decir.
